Análisis de Stray: Love, Cats & Robots

María Pastoriza
Stray Analisis

Si hay un fenómeno en Internet, ese es el protagonizado por los gatos. Si a eso le sumas un videojuego cyberpunk lleno de ternura, te sale Stray. Pero no todo es como te imaginas.

Como amante de los gatos, Stray me enamoró desde el primer minuto (o segundo). ¿Un videojuego en el que eres un gato haciendo cosas de gatos? Nada podía salir mal. Sin embargo, este juego de BlueTwelve Studio y Annapurna Interactive no es el tipo de aventura que muchos imaginaron al verlo por primera vez.

El error principal que muchos han cometido al ver imágenes o tráilers de Stray ha sido pensar que estaban ante un juego de plataformas. En cambio, el título es un juego de aventuras y puzles que nos arrastra al género cyberpunk desde los ojos de pupilas rasgadas de un gato. 

Gato de Stray restregándose con la pierna de un robot
Cómo no vas a enamorarte

Love

Probablemente hayas visto por Twitter o por cualquier otra red social o página web algunas de las imágenes de gatos en la vida real reaccionando a Stray. Estos vídeos y fotos hacen pensar que el juego va de maullar con tus compañeros gatunos en zonas verdes y luminosas. Sin embargo, nuestro protagonista (al que yo he bautizado Yitán porque es idéntico a mi gato) se verá alejado muy pronto de sus amigos/hermanos, cayendo hacia una ciudad sin sol. Ni humanos.

Esto, si has visto cierto capítulo de Love, Death & Robots, se te hará muy familiar. Un mundo en el que los humanos ya no están. ¿Han muerto, han desaparecido? Todo lo que queda son los robots que estos humanos crearon y que ahora imitan el comportamiento que vieron en sus creadores. Bueno, también quedan otras criaturas molestas que toca ir sorteando por el camino, los Zurks. Y aparentemente, también quedan gatos. Menos mal.

Esas uñas no se van a afilar solas

Aunque no veas una historia detrás, aunque no hable (como tantos otros protagonistas), nuestro pequeño minino ha sido trabajado por los desarrolladores al más pequeño detalle. Se nota que ha habido una ardua observación a los gatos detrás del desarrollo de este juego. Por eso, cada interacción de nuestro michi con su entorno, con los robots y con todo lo que le rodea es la pura esencia de los gatos

Si adoras a los gatos, o si tienes michis en casa, te pararás una y otra vez a hacer capturas de pantalla, solo para inmortalizar los momentos en el que nuestro gato se tumba a dormir, rasca una puerta para que le abran, araña un sofá o una alfombra, coge un cubo o toca un mando de televisión. Hay tanto amor detrás de cada acción, que es imposible no querer a este gato hecho por ordenador.

Llega hasta tal punto esa dedicación para que cada detalle sea enteramente gatuno, que incluso cuando nuestro gato se pone una bolsa en la cabeza es incapaz de quitársela y los controles del mando se invierten. Son esas pequeñas cosas del mundo de los gatos lo que hacen que Stray sea toda una oda a los felinos.

Cats 

Pero hablemos de nuevo de esa necesidad de hacer capturas en todo momento. Por un lado, si eres una persona de gatos, sabes mejor que nadie que hay una especie de síndrome que te obliga a hacer unas 30 fotos cada vez que tu gato está durmiendo o haciendo cualquier cosa aleatoria. Por otro, si te gusta el entorno cyberpunk y los escenarios futuristas decadentes, súmale otras 30 fotos.

Cada rincón de Stray es como el propio juego, y por tanto tiene una personalidad única (igual que cada gato). Cada cartel de neón, cada edificio, cada hueco lleno de chatarra. Todo invita a un modo foto que realmente no existe en este título, pero que aún así parece presente.

La nitidez y el detalle de cada escena hace que merezca la pena fotografiarla. Si además le sumamos que hay un gato en cada una de ellas, ¿cómo no me voy a volver loca haciendo capturas?

BlueTwelve Studio ha cuidado por igual cada escenario, transmitiendo en cada uno de ellos lo que precisa. Y al color se suma el sonido, creando una obra increíblemente trabajada, única y refrescante. Una obra en la que hay que explorarlo absolutamente todo de forma exhaustiva, tal y como lo haría un gato. 

& Robots

Pero cambia mucho cuando te das cuenta de que todo lo que supone ser un gato es en realidad algo secundario en nuestra historia. Pronto, al poquito rato de jugar, conocerás a B-12 y con él al objetivo real del juego. No estás aquí para simplemente ser un gato. Estás aquí con un objetivo claro. 

Ese objetivo te llevará a conocer a muchos personajes interesantes que, como en todo juego del estilo, te pedirán cosas, y te tocará rebuscar como buen michi para dar con todo lo que pide cada uno. Tendrás que completar puzzles de todo tipo, encontrar la respuesta a muchos acertijos, y dejar bastante claro que la curiosidad no siempre es mala para un gato.

Cada detalle merece que te pares a observar

Durante todo el camino, también descubrirás mucho sobre el mundo que ha quedado para este gato, para esos robots. Un mundo en el que son muchos los que no pueden ver un cielo de estrellas reales. Un mundo que, cuando te paras a pensar en esta infernal ola de calor que sufrimos ahora, no parece estar tan alejado. Encontrar la verdadera historia detrás de Stray es la esencia del juego.

De repente te das cuenta de que a veces una historia no se cuenta con palabras. Entonces, la historia, el juego, es capaz de muchas cosas. Sorprenderte de tantas maneras, emocionarte y hasta llegar a hacerte llorar. Eso es todo lo que puede hacer un título que en apariencia se ve tan sencillo.

Stray es el cyberpunk con bolas de pelo

Quizás lo único que pueda parecerte negativo en este juego es su duración. Si estás disfrutando esta obra, diez horas (lo que más o menos necesitas para completarlo al 100%) se te harán pocas. Y sin embargo, tampoco creo que Stray necesite más. 

Stray es también la combinación de géneros distintos en un solo videojuego. Cada capítulo del juego es un mundo, hasta tal punto que a veces no sabes qué tipo de título estás jugando. Es difícil de definir, pero fácil de amar.

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